Lamentables incidentes entre Bidezarra y Aluvión

Dantesco, vomitivo, lamentable y violento, sobre todo esto último. Así son la formas que encontramos para describir lo que aconteció en Noáin el pasado domingo a partir del minuto 76 en el partido que enfrentaba al Bidezarra y Aluvión en la fase de ascenso de 1ª Juvenil a Liga Nacional.

Un partido competido, intenso y con nobleza sobre el terreno de juego se comenzó a complicar mediada la segunda parte. En una acción en la que no se devolvió el balón, entrenador del Aluvión y delegado del Bidezarra se encararon en la zona de banquillos. En ese momento se produjo un golpe del entrenador del conjunto de Cascante al delegado de Noain.

El delegado de Noain tras retirarse en un primer momento, se acercó de nuevo a la zona del banquillo visitante y propinó dos violentos puñetazos al técnico de Cascante. Un jugador del Aluvión que estaba en el banquillo intentó mediar y terminó por llevarse los dos puñetazos cayendo al suelo. En ese momento, el juego fue detenido y todos los jugadores acudieron de forma inmediata a la zona de banquillos a intentar mediar y separar. Ese es el momento que queda reflejado en el vídeo.

El árbitro tras esperar un par de minutos a que se calmasen los ánimos decidió dar por finalizado el partido. Mientras los dos equipos se retiraban a los vestuarios, el delegado del Bidezarra volvió a aparecer en escena y volvió a propinar un puñetazo que esta vez sí alcanzó al técnico visitante.

Fue a raíz de este último hecho cuando policía municipal de Noáin y Policía Foral aparecieron para tomar declaración a las partes implicadas en el asunto.

Un espectáculo totalmente desagradable y que daña profundamente la imagen de ambas instituciones y del fútbol navarro.

EDITORIAL: “Nada que justificar”

“Al margen del equipo al que representemos, de la localidad que seamos, lo ocurrido ayer en Noáin no hay por donde se justifique. Más allá de quién inició la trifulca, de quién insultó a quién, de quién golpeó primero, lo que no se puede tolerar son actos violentos más propios de una pelea de discoteca a altas horas de la noche que de una escena en un recinto deportivo en un partido que, además, albergaba a menores de edad (categoría juvenil). Es triste que tengamos que escuchar las palabras decepcionadas del capitán del Bidezarra o cómo el jugador agredido del Aluvión sentenciase cuando se marchaba al vestuario “es que no me ha pedido ni perdón”. Pero es más triste todavía, y a la vez esperanzador si se puede encarar con esperanza una situación así, ver como los menores de edad están muy por encima de la actitud mostrada por los adultos. Unos adultos a los que invitamos a reflexionar, a que por un momento se olviden de la camiseta que representan y piensen en profundidad hacia donde queremos llegar con el deporte base. Actos como el de ayer sobran, independientemente de quien golpease primero o de qué equipo sea, no hay nada que justificar”.