Osasuna se permite soñar con la Liga Iberdrola

Espacio ofrecido por Altxemi, técnicas de instalación

Osasuna se impuso al Deportivo Alavés en El Sadar y certificó la fiesta que está viviendo el fútbol femenino en Navarra en los últimos tiempos. Las de Mikel Bakaikoa derrotaron al principal rival en la pelea por llegar a disputar el play-off de ascenso a Liga Iberdrola que acumulaba 24 partidos sin perder y llegaba con la vitola de favorito.

Salió Osasuna enchufado al campo. Presionó muy alto y al Alavés le costó entrar al partido. Lo hicieron cuando ya habían encajado el primer golpe. Buena acción de Lorena Herrera por fuera que Miriam Rivas toca dentro del área para batir a Mutri y pillarle a contrapie.

El gol hizo que el Alavés despertase y avanzase unos metros pero sin generar ocasiones claras sobre la meta de Maitane. Poco a poco las rojillas volvieron a ganar metros y en una acción fortuita consiguieron forzar un penalti tan claro como tonto. Kay Spiazzi golpeó el balón con la mano dentro del área en una jugada sin aparente peligro. Zugasti transformó la pena.

El partido se puso muy de cara para las de Bakaikoa. Tras el paso por vestuarios, siguió la misma tónica con Osasuna presionando muy alto y dificultando la salida de balón del Alavés. Lidia Alén estuvo espectacular durante todo el choque.

Fue en el momento en el que Joseba Basarrate dio entrada a Alexia y a Mery cuando el Alavés dio un paso al frente y se lanzó descarado a por el partido. Los cambios permitieron al conjunto babazorro jugar más en campo contrario y generar situaciones de peligro. El gol de Mery tras una buena acción de la propia Alexia no tardó en llegar.

Fue entonces cuando el Alavés se volcó. Vanesa salvó sobre la línea y después el disparo de Naia se fue arriba fue la acción más clara. En el 88 con todo en el asador, Alba disparó y el balón salió rozando el palo. Afortunadamente, la gestión de los minutos finales del club rojillo fue espléndida y apenas se sucedieron las ocasiones en los más de cuatro minutos de prolongación que hubo.

Tras el pitido final, El Sadar fue una fiesta y las rojillas lo celebraron.